Puede que siempre fuera un chico que sonreía...El que siempre aceptaba todo, por supuesto, con su característica sonrisa en la boca...
Quizás, era el prototipo perfecto de "chico feliz"
Aunque tras esa mascara de dramaturgo, se esconde una pequeña y burlesca sonrisa de desprecio... se encuentra ese odio reprimido que todos tenemos en su interior, y que el paga para si mismo... haciendo que su interior se pudra, haciendo crecer en su interior una semilla del mal...
/las mascaras... no lloran/
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