Sus lagrimas, descendiendo por sus ojos de cristal, formaban mareas en la penumbra de su amado, el no podía acercarse, no podía tocar sus claros ojos oscuros, su rubio cabello moreno... solo podía observarla, y ver como, lentamente, ella misma se destruía porque, la culpa era únicamente de ella... de ella por creer en esos idiotas, en esas palabras opacas, vacías, que solo le trasmitían sentimientos a ella... y que, lamentablemente... era incapaz de reaccionar a la realidad.
Pero, lamentablemente, el ser humano, es así de idiota.
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